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Jorge Bossio jbossio@gmail.com Martes, 26 de Junio de 2018

Más vale solo…

Más allá que se vaya convirtiendo en una tendencia que incluso produce la existencia de agencias de viajes y hoteles especiales, viajar sólo tiene una serie de ventajas que optimiza temas como la seguridad y la propia valoración, entre otros tantos argumentos.

Martes, 26 de Junio de 2018
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“Más vale sólo que mal acompañado” es una frase que raya con un cierto grado de egoísmo. Si bien esto puede ser cierto, también el hombre y la mujer modernos necesitan de espacios propios que apunten a su crecimiento y a conocerse un poco más.
Por eso voy a ocuparme de un aspecto de ese aislamiento y es la que se refiere a los viajes. Salir sólo de vacaciones o realizar un periplo por el mundo (llámese mundo al espacio que cada uno quiera) suele dar miedo, porque nos convierte en extraños, en algo a lo que no estamos acostumbrados. Es como ir solos al cine o  a comer a un restaurante. Es una sensación apesadumbrante sentarse un sábado a la noche en un restó y estar rodeados de parejas, familias y grupos de amigos que comparten la mesa, la charla y el espíritu de “equipo”. Hay que contar con una seguridad mayúscula para soportarlo.
Sin embargo, en los últimos años, en el mundo entero comienza a imponerse la moda de viajar solo, todo en contraste con las salidas con una pareja, amigos o grupos armados. Cada vez hay más hoteles que tienen espacios comunes donde la gente puede interactuar, trabajar, o simplemente, pensar sola.
Pero viajar solo tiene ventajas y muchos han admitido que una vez que se probó esto, ya nada es lo mismo. Si uno viaja en pareja o con amigos, tienen que coincidir las fechas y también los gustos sobre el o los lugares de destino. Eso ya es una complicación. En cambio si uno viaja solo, esta noche se arma la valija, por internet se saca el pasaje y a partir.
Pero veamos si llegamos a un lugar con un grupo o pareja. Uno debe acompasar el ritmo a otro u otras personas para ver determinadas cosas que les gustan a los demás. Pero si estás solo, es tu lugar, tu experiencia y lo decidís sobre la marcha, y de acuerdo a tus instintos y necesidades. Pero además, viajar solo no significa estar solo, porque es muy fácil conocer nuevas personas con las que conversar y compartir, aunque sea por un rato, una charla, un café o una cena. Viajar solo te permite conocer otro tipo de gente, aprender idiomas o nuevas costumbres, además de ver otros paisajes.
Salir sólo de viaje significa no tener que cargar nada más que una mochila, una computadora y el celular, como mínimo y de ahí en adelante, lo que uno quiera. Nadie te controlará lo que lleves, sólo tu propia necesidad.
Viajar de esta manera te obliga a desafiar tus temores o inseguridades, te da tiempo como para nutrirte, y puede ser el momento para tomar un descanso y alimentarte a ti mismo. Disfrutar de todas las cosas maravillosas que un lugar nuevo te puede entregar y entender que la felicidad es un derecho de nacimiento, no un privilegio.
Mientras viajas solo puedes dejar tu lado huraño y comenzar a ser una nueva persona. Explorar parte de tu personalidad con la que no estás cómodo. Mientras estás en el camino puedes ser desafiado por factores inesperados y estar sorprendido de lo bien que respondés a ellos.
Es como desconectarse del mundo real por un rato y hasta te permite apagar el celular, olvidar de revisar el mail, no pensar en cuentas, responsabilidades y problemas.  Es entender que nuestro cerebro, a veces requiere descansar para liberar espacio y abrir nuevos horizontes.
Pero no es sólo la ventaja de estar abierto a conocer gente, viajar implica también conocerse a uno mismo (tanto lo bueno como lo malo), y tener tiempo para pensar. Porque estar sólo por un instante no significa ser un solitario, sino alguien que se nutre para estar mejor con los demás. Entonces modificaremos el refrán y podremos afirmar que “más vale sólo un rato, para estar mejor acompañado siempre”.


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