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Jorge Bossio Martes, 8 de Mayo de 2018

Buenas y malas de los ciberinfantes

Los niños y adolescentes cada vez utilizan los celulares inteligentes a más temprana edad, con todos los pro y contra que esto conlleva. Sin embargo, la responsabilidad sigue siendo de los adultos.

Cuando las estadísticas hablan de las tempranas edades en las que los niños y adolescentes comienzan a usar los celulares inteligentes, también se refieren a los pro y a las contras de eso. Pero igualmente discuten de las responsabilidades de los mayores.

Hay estudios que indican que son cada vez más jóvenes los que reciben un smartphone o teléfono inteligente. Entre los 11 y 12 años ya lo poseen y dicen, que un uso más temprano y, en algunos casos, desmedido, puede influir negativamente en el desarrollo de esa generación post millenial.

Un tratado de la Universidad de Santiago de Compostela ha advertido de que las redes sociales tienden a perpetuar los estereotipos de género en los adolescentes.

El informe también les llevó a concluir que, en estos entornos, se dan "procesos de comunicación basados en estructuras de dominación machistas", ya que, según su opinión, la tecnología facilita ciertos usos misóginos como, por ejemplo, el control a través de la mensajería instantánea. Claro que no sólo se podemos atribuir esa tendencia a los celulares, ya que vivimos en una sociedad sexualizada y ese machismo no sólo se da en internet, sino bastante en la televisión y en la publicidad.

Por esa razón, se habla constantemente de la necesidad de un cambio cultural porque si la forma en que los jóvenes se relacionan en el espacio escolar, en sus momentos de ocio, en sus familias, con la música, series y otros productos culturales, es mayoritariamente machista, también lo será su interacción en las redes sociales.

Sin embargo a la hora de poner balances en los análisis, los datos muestran que estos jóvenes se muestran más tolerantes con la homosexualidad que generaciones anteriores, ya que la mayoría de los jóvenes de entre 15 y 18 an~os cree que debería poder hablarse con naturalidad sobre la diversidad sexual.

Otro de los mitos sobre los cuales se basan las críticas al uso de los celulares, es el del aislamiento o la poca comunicación. Pero claro que se refiere a las formas tradicionales. Porque debemos reconocer que los jóvenes, adaptándose a los tiempos, buscan en internet nuevos espacios de sociabilidad, originados desde un principio de los tiempos cibernéticos con el Messenger y ahora con la vasta posibilidad de las redes sociales. El móvil forma parte de su vida y a través de él, comparten sus diferentes actividades sociales.

De todo se habla con respecto a los niños y adolescentes y la tecnología, incluso del fracaso en la escuela. Pero así como internet puede convertirse en un tema de distracción, también es fuente de información y donde desarrollar habilidades sociales y comunicativas. La tecnología es facilitador de muchas, pero no siempre la causante de los males, porque los problemas son muy parecidos a los que sufrimos los adultos y ahí es donde entra nuestra responsabilidad. Somos los que damos el ejemplo, porque así cuando desde chicos les mostramos qué cosas se pueden tocar y qué no, ahora debemos alertarlos de las cosas con las que deben tener cuidado. Pero no sólo en el sentido prohibitivo, sino a través de la comunicación, de estar atentos a su evolución, al cambio, para entenderlos.


Porque convengamos que la modernidad nos ha dado comodidades que no queremos perder. La televisión, nuestras salidas y tantas otras. Pero también dejamos de ocuparnos de cosas importantes y hemos delegado en la tecnología el crecimiento y hasta la educación informal de nuestros hijos.

Cambiemos nuestro espacio de tiempo delante de la computadora o de las miles de series y películas que nos da la televisión moderna, y dediquemos tiempo a nuestros hijos, para que cuando surja una razón importante, tengan delante de sí rostros familiares y no la pantalla de un celular.

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