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Jorge Bossio jbossio@gmail.com Martes, 24 de Abril de 2018

La bendición del viernes 13

Según una teoría popular faltan apenas 27 viernes 13 para el fin del mundo, el día en que tendrá lugar el supuesto impacto del asteroide 2004 MN4 “Apophis” de 400 metros, contra la Tierra. Eso sucederá el viernes 13 de abril de 2029. Pero esta fecha tan emblemática tiene otros orígenes, algunos muy oscuros y otros más teológicos.

Dicen que el viernes es el día de la semana que más veces ha coincidido en fecha 13 a lo largo de la historia. Según el calendario gregoriano, cada 4.800 meses el día 13 ha caído 688 veces en viernes, frente a 685 en lunes o martes, por ejemplo. Pero convengamos que eso es sólo una estadística.
En los países anglosajones esta fecha y el miedo que despierta son conocidos como "friggaatriscaidecafobia". La fobia une "Frigg", una diosa nórdica que da nombre al viernes, y "triscaidecafobia", miedo al número 13 en general.
Pero antes de ir a los distintos nacimientos de esta teoría, vamos a hacerle caso a quienes manejan estadísticas y son los que recuerdan que cada año, el mundo pierde entre 700 y 800 millones de dólares  el viernes 13 debido a que las empresas y los negocios no funcionan de la manera habitual. Muchas personas especialmente se niegan a volar.
Además de eso, casi el 80% de los edificios de gran altura se saltan el piso 13. Muchos aeropuertos excluyen la puerta 13, y los hospitales evitan a menudo tener una sala 13.
En primer lugar y más importante, el invitado número 13 a la Última Cena (y el último apóstol), Judas, traicionó a Jesús, según los Evangelios. Además, la crucifixión ocurrió un viernes. Además, el antiguo Código de Hammurabi de Babilonia omite el número 13 al enumerar las leyes. Los egipcios consideraban la vida después de la muerte como la 13ª fase de la vida.
Una historia similar ocurre en la mitología nórdica. Los 11 amigos más cercanos a Odín, el padre de todos los dioses, decidieron cenar juntos. Pero Loki, el dios del mal y del caos, apareció en la fiesta, lo que lo convirtió en el invitado número 13. Uno de los dioses, Balder, el dios de la alegría y de la felicidad, murió esa noche.
 Ahora vayamos a las hipótesis más firmes en cuanto a los comienzos de esta fecha. Felipe IV “El hermoso” de Francia, ordenó junto con el Papa Clemente la persecución y muerte de los Caballeros Templarios. Fue el viernes 13 de octubre de 1307. Años más tarde fue capturado Jacques de Molay, el último gran maestre de la Orden del Temple, quien fue condenado a la hoguera. El detalle es que antes de morir lanzó una maldición. «¡Papa Clemente! ¡Caballero Guillermo! ¡Rey Felipe! ¡Antes de un año yo os emplazo para que comparezcáis ante el tribunal de Dios, para recibir vuestro justo castigo! ¡Malditos, malditos! ¡Malditos hasta la decimotercera generación de vuestro linaje!”, dijo. Si bien su muerte no ocurrió un viernes 13, la historia asoció la maldición a la fecha en que comenzó la eliminación de los templarios. Lo cierto es que antes de un año fallecieron tanto Felipe IV como Clemente V.
Sin importar dónde, cuándo o cómo comenzó esta superstición, perpetuamos nuestro propio miedo. "Si nadie se molestara en enseñarnos estas supersticiones negativas como el viernes 13, estaríamos mucho mejor", afirma en National Geographic el profesor de psicología en Connecticut College en New London, Stuart Vyse.
Es que es cierto. Todas las maldiciones, supersticiones, temores de números, colores, escaleras, gatos negros y otros tantos espantos que nos persiguen diariamente, son producto de que alguien, alguna vez, se ocupó de mencionarlas. Otros, a su vez, de propagarlas y todos en general, de adoptarlas para darle razón a nuestros miedos.
Porque, convengamos, los miedos son obstáculos que nosotros mismos nos imponemos para no afrontar luchas y desafíos que nos llevan al éxito. Entonces tomemos al viernes 13 como lo que es, un día más, dejemos tranquilos a los gatos negros, pasemos por debajo de las escaleras y tantos otros tabúes, y continuemos con nuestra maravillosa existencia, esa que nos brinda “buenas fortunas” en cada día de nuestra vida. Será nuestra “bendición” del viernes 13.

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