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Jorge Bossio jbossio@gmail.com Lunes, 12 de Marzo de 2018

Mujer… a modo de antología

No es que quise descansar de la humilde creatividad que semana a semana pongo en marcha para estas columnas. Aspiré a darles originalidad por un lado y a homenajear a las mujeres y a los autores de los cuales he rescatado frases expresadas en personajes de la literatura.

Esta semana que pasó, fue la oportunidad para que la comunidad mundial reconociera a la mujer, con la celebración de su Día Internacional. Como ya oportunamente Roberto Suarez historió sobre el origen de esa recordación, quise hacer mi ofrenda y para eso recolecté estas frases dichas por personajes en las letras de eximios escritores. Estas son:

“Puede que haya hombres grandes como casas y hechos de granito, pero siempre llevan las bolas en el mismo sitio”. Lisbeth Salander. Stieg Larsson

“Siempre la resignación y la aceptación. Siempre la prudencia, el honor y el deber. Elinor, ¿y tu corazón?”. Marianne Dashwood. Jane Austen

“Sólo estoy dispuesta a actuar de la manera más acorde, en mi opinión, con mi futura felicidad, sin tener en cuenta lo que usted o cualquier otra persona igualmente ajena a mí, piense”. Elizabeth Bennet. Jane Austen

“Es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte”. Celestina. Fernando de Rojas.

“¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa, aún con cualquier otro nombre, mantendría el perfume; igual que Romeo. Aunque Romeo nunca se llamase, conservaría la misma perfección que tiene sin ese título”. Julieta. William Shakespeare.

“Nunca nada es lo que aparenta ser”. Señorita Jane Marple. Agatha Christie.

“-He oído decir que las mujeres aman a los hombres hasta por sus vicios -empezó de repente-, pero yo odio a mi marido por su bondad”. Anna Karenina. León Tolstoi.

“Sabemos lo que somos; pero no lo que podemos ser”. Ofelia. William Shakespeare.

“Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles”. Bernarda Alba. Federico García Lorca

“Tengo otros deberes que no son menos sagrados… Mis deberes para conmigo misma”. Nora. Henrik Ibsen

“Me siento miserable, pero si me ves presentable, muero feliz”. Josephine March. Louise May Alcott.

“Hubo un tiempo en que el amor era ciego. Y el mundo era una canción. Y la canción estaba llena de emoción. Hubo un tiempo. Luego todo fue mal. Soñé un sueño tiempo atrás, cuando la esperanza era alta y la vida valía la pena vivir. Soñé que el amor nunca moriría. Soñé que Dios sería misericordioso. Yo era entonces joven y no tenía miedo. Y los sueños se hacían y se usaban y se gastaban. No había rescates que pagar. Ninguna canción sin cantar, ningún vino sin probar. Tuve un sueño en el que mi vida sería tan diferente de este infierno que estoy viviendo. Tan diferente ahora de lo que parecía. Ahora la vida ha matado el sueño que soñé”. Fantine. Victor Hugo.

“¿Crees que porque soy pobre, poco conocida, poco atractiva y pequeña, no tengo alma y no tengo corazón? ¡Piensas mal! ¡Tengo tanta alma como tú, y llena de puro corazón! Y si Dios me hubiera dotado de algo de belleza y mucha riqueza, habría sido tan difícil para ti dejarme como lo es ahora para mí el dejarte. No estoy hablando contigo ahora por medio de la costumbre, convencionalismos, ni siquiera de la carne mortal: es mi espíritu que se ocupa de tu espíritu, como si ambos hubieran pasado por la tumba y se situaran a los pies de Dios, iguales como somos!”. Jane Eyre. Charlotte Brontë.

Me voy alejando en silencio, porque suficientes fueron estas muestras de sabiduría de los personajes que cobran vida propia en la pluma de los literatos. Pero falta otro homenaje, el de la sociedad, que debe reconsiderar seriamente la actitud que le ofrece a la mujer. Con ese cambio, en un futuro inmediato, no serían necesarias ni las marchas ni los reclamos.

 

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