Mendoza,

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Jorge Bossio

Complicada diversidad

Sabemos que el mundo cambia, evoluciona y se expande, pero hay un cierto grado de crecimiento que arriba para complicarnos la vida. Ejemplos como colores, shampoo, celulares y orientaciones sexuales, llegaron para enredarnos, por lo menos a aquellos que la manejábamos con los sentidos primarios.

30/10/2017

En los últimos 50 años (marca que establezco personalmente) el mundo ha expandido todos los efectores que manejan nuestra vida cotidiana. Es la modernidad, pero también es el negocio, la cultura de lo inverosímil y la pasión por querer ser distinto.

Ejemplos me sobran y seguro que al final de esta columna, muchos me dirán “te faltó esto o aquello”, y tendrán razón. Porque son tantas las variables que tenemos que requeriría el diario completo para exponerlas. Pero empezaré con lo más básico.

En mi época de adolescente y un poco más, las empresas que vendían shampoo para el cabello, tenían dos o tres clases: para cabellos secos, grasos y recién aparecían para cabellos teñidos. Tengo el pelo graso y cuando voy de compras busco eso, un shampoo para cabellos grasos; simple y sencillo. Pero no, han decidido complicarme la vida con la diversidad. Aparecen entonces Protección Caída Con Cafeína, Humectación Instantánea, Nutrición Profunda, Limpieza Renovadora, Relax Control Comezón, Óleo Nutrición, Puntas Reconstruidas y Color Duradero. Nunca uno que me diga “para cabellos grasos” ¡Paren el mundo que me quiero bajar!

Pero vayamos a otro tema de mucha actualidad: los autos. Más allá que antes teníamos siete u ocho marchas con tres o cuatro modelos cada uno, ahora nos invaden con no menos de 10 modelos de cada marca y dentro de cada uno, cuatro o cinco variables. Pero eso no es lo peor: los colores. No me quiero retrotraer a principios del siglo 20 cuando eran negro o negro, ya que eso es un extremo. En la otra punta está la actualidad. Veamos. Me ofrecen Blanco Oxford, Plata Estelar, Negro Ebony, Rojo Sport, Blanc Nacre, Blanc Banquise, Gris Aluminium, Azul Bourrasque, Negro Perla, Rouge Noir y Rouge Aden, entre tantísimos otros. ¡Quiero mi Peugeot 403 azul!

Cuando se trata de los celulares, quién no recuerda los comienzos a principios de los 90, menos de 30 años de la actualidad. Estaba Movicom con su “ladrillo” y Miniphone con la “valijita”. Ahora tenemos decenas de marcas, con infinidad de modelos, con pantallas cada vez más grandes, incluso algunas tan inmensas que algunos comparan con un “mosaico”. ¿Se acuerdan del “ladrillo”? Además con reconocimiento de voz, de huellas digitales, de rostro, una chica que te contesta todas las preguntas y un mapa que te lleva a todas partes.

Cuando íbamos al gimnasio era muy sencillo, o hacíamos musculación con máquinas o actividades aeróbicas. Listo. Recién pasé por un Gym, como se llama ahora, y me agarré a la pared para no caerme por la confusión de lo que me ofrecían: Bodyjam, Body pump, zumba, Aerobox, Tae-bo, Bosu, Aquaerobics. Tenía en claro lo de Pilates que tuvo su irrupción hace algunos años, pues ahora se ofrece Hot Pilates. No quise indagar de qué se trata. Lo mismo con el yoga, que tiene ahora tantas variables que asustan.

En este tema que me voy a meter ahora, sé que despertará polémica pero también es una realidad. La orientación sexual. Antes reconocíamos la heterosexualidad y la homosexualidad, con una injusta discriminación a ésta última. Pero ahora han surgido (o estaban antes y no se manifestaban) orientaciones como Bisexualidad, Pansexualidad, Demisexualidad, Lithsexualidad, Autosexualidad, Antrosexualidad, Polisexualidad y Asexualidad. Sin contar las identidades de género.

El mundo se ha diversificado y no lo cuestiono, lo único es que nadie nos ha preparado para eso y es entonces que nos devanamos los “sesos” para comprender. Es la complicada diversidad que nos confunde y nos dificulta la vida que se ha convertido en un gran supermercado, en donde las góndolas son interminables y hay una sola caja. Porque pagar, seguro deberemos hacerlo, eso sí que lo hacen sencillo.

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