Mendoza,

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Jorge Bossio

Los muertos que vos matais…

Cuántas veces hemos oido o leído los rumores de muertes que nos sorprenden y nos obligan al consabido “¿Viste quien murió?”, para luego enterarnos que ese personaje seguía “vivito y coleando”. Son muchos los ejemplos de “muertos que respiran”, pero rescatemos los más emblemáticos.

18/9/2017

En el acto IV, escena II, de Le Monteur (el mentiroso), que Pierre Corneille escribió en 1664, se lee traducido “Aquellos que usted mata, andan bastante bien”. Pertenece a una escena en donde el joven protagonista, llamado Dorante, mentiroso empedernido, se ufana ante su criado Cliton de haber dado muerto en duelo a un rival amoroso.

Cuando éste aparece repentinamente anunciando que pedirá la mano de su amada, provoca la frase irónica de Cliton, quien nunca ha visto muerto más contento y animoso. La comedia está inspirada en “La verdad sospechosa”, del español Juan Luis de Alarcón, escrita diez años antes. Sin embargo ninguna frase figura allí que haga referencia a estos imaginarios difuntos.

Muchos famosos a lo largo de la historia han tenido que ver sus propias muertes plasmadas en los medios de comunicación en forma anticipada, como fueron los casos de Fidel Castro, Nelson Mandela, Juan Pablo II, Ronald Reagan, Alfred Nobel y Paul McCartney, entre otros.

Dentro del mundo literario, puede destacarse el caso de Ernest Hemingway, cuando en 1954 él y su esposa fueron reportados como muertos después de estar involucrados en dos accidentes aéreos. Si bien Hemingway sufrió muchas lesiones, él sobrevivió, y se suicidó años más tarde, en 1961.

Pero el más renombrado, por su comicidad, fue el falso anuncio de la muerte del escritor norteamericano Mark Twain, publicada en el New York Journal en el año 1897. Al ver su propio obituario el escritor envió un telegrama al director del diario diciendo: "La noticia de mi muerte fue sin duda una exageración". Cabe destacar que Twain vivió hasta el año 1910.

Difícilmente haya algún argentino que no conozca el apellido Narosky. Sin embargo, el 18 de agosto de 2010, comenzó a circular el rumor de la muerte del legendario aforista. La información no fue corroborada y su falsa muerte corrió como un reguero de polvora, para luego ser desmentida por el propio Narosky horas más tarde.

Ni el payaso favorito de todos los chicos zafa de los asesinatos en Twitter. Sucedió el 1 de marzo del 2015, cuando la red social se inundó de comentarios lamentando el supuesto fallecimiento de Piñón Fijo.

Los problemas de salud del actor Carlín Calvo, famoso por su rol en “Amigos son los amigos”, generaron que en repetidas ocasiones se especulara sobre su fallecimiento. En 2010, luego de un nuevo episodio cerebrovascular los rumores sobre su estado de salud cobraron fuerza nuevamente. Parece que internet se ha ensañado con el pobre Carlín, quien todavía se está recuperando y desea volver cuanto antes a la pantalla chica.

Quizás el caso más emblemático, por lo repetitivo, es el de Cacho Castaña, ya que varias veces las redes sociales, en especial Twitter, anunciaron su muerte, algunas cuando estaba internado en sanatorios y otras simplemente, estando en su casa.

Algunos de estos ejemplos, ya cansados de tantos rumores, dijeron “ma si”, y se fueron. Otros en cambio, se resisten y siguen respirando sin importarles esos comentarios digitales. A cada uno de ellos le cabe, con “fuerza de ley”, aquellas estrofas de María Elena Walsh, de su tema “La cigarra”, cuando se mofaba diciendo: “Tantas veces me mataron, / tantas veces me morí, / sin embargo estoy aquí / resucitando. / Gracias doy a la desgracia / y a la mano con puñal / porque me mató tan mal, / y seguí cantando”.

Por eso, no matemos muertos que aún respiran, cuidémonos de las redes sociales, que por ser exageradamente anónimas, nos obligan, casi todos los días, a resucitar gente, que quiere seguir “vivita y coleando”.

 

 

 

 

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