Mendoza,

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Jorge Bossio

El Papa Francisco y Borges

Si uno se pone a pensar en antagonismos, este sería uno de esos. Sin embargo, la historia hila muy fino y ofrece otras variantes basadas en esas virtudes tan profundas como son los valores humanos. Este relato, absolutamente certero, lo comprueba.

14/8/2017

Si uno los nombra a los dos juntos o por separado, sin duda que suenan, y aparecen como antagonistas. El primero, Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, siempre tuvo y mostró su tendencia hacia el peronismo, mientras que el segundo, Jorge Luis Borges, fue uno de los antiperonistas más  acérrimos de su tiempo.

Dos pensamientos, dos facetas políticas enfrentadas, el agua y el aceite, y cuantos contrastes a uno se les pueden ocurrir. Pero los seres humanos, más allá de esos posicionamientos, cuentan, en su más profundo interior, con valores que echan por tierra todos esos conceptos que uno piensa que son irreconciliables.

En 1965, Jorge Bergoglio era un maestro jesuita de literatura del colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe y tenía un grupo de alumnos de los más distintos pensares políticos. Pero veía en ellos virtudes y, desafiando a su orden jesuita y a la dirección del colegio, un día invitó a Jorge Luis Borges a darles una charla a los alumnos.

Lo extraño es que Borges aceptó, y recorrió 700 kilómetros para ese encuentro que terminó durando tres días. Además, como prueba, una foto los muestra juntos, al gran escritor junto a Bergoglio, al que los alumnos llamaban “Carucha”, por su “cara de nene”.

Su rostro, con ademán gentil, se muestra complacido al dar la bienvenida al hombre ciego que acababa de ingresar al establecimiento donde aceptó dar unas clases de literatura gauchesca, invitado por el religioso de 29 años. "Porque el problema no es solamente la posesión de la verdad y el compromiso con ella, sino también de expresión de la misma, con brillantez y fecundidad" escribió el futuro Papa en el texto recopilatorio.

"Como ejercicio literario les pedía que escribieran cuentos; me impresionaba su capacidad narrativa. De los cuentos escritos seleccioné algunos y los escuchó Borges", recuerda Bergoglio en el texto fechado el 1 de mayo de 2006. "Él también quedó impactado y alentó la publicación; además quiso prologarla", continúa el hoy Papa, en un texto que parece dialogar con aquel prólogo de Borges al introducir el libro de los alumnos, llamado "Cuentos Originales".

"Este prólogo no solamente lo es de este libro, sino de cada una de las aún indefinidas series posibles de obras que los jóvenes aquí congregados pueden, en el porvenir, redactar", escribió Borges.

De ese  encuentro queda una anécdota digna de los dos. Bergoglio iba siempre a buscar a Borges para llevarlo al colegio para el curso. Un día tardó demasiado en bajar y cuando lo hizo, un alumno le preguntó por qué había tardado tanto. El ahora Papa, contestó: “El viejo quería que lo afeitara”.

El otro hecho curioso, lo señala la marcha de los tiempos. Recientemente, Rogelio Pfirter, fue nombrado embajador en el Vaticano. "Parece un juego borgiano del azar convertirse en el embajador de su profesor del secundario convertido ahora en Papa", dice Pfirter. Rogelio era alumno de ese curso del Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe.

Dos hombres, dos figuras que el tiempo les dio relevancia internacional, cada uno en lo suyo. Esta historia nos sirve para entender porque el agua y aceite a veces se unen, porque quizás, en lo profundo, no sean esos elementos. Porque es lo que vemos en la superficie, pero debajo, en donde los hombres se muestran desnudos tal cual son, son otra cosa. Son seres humanos pensando en el futuro, en este caso, de un grupo de alumnos perdidos en una provincia argentina.

Por eso, imaginar ese encuentro entre “Carucha” y “Georgie” a la luz de sus posiciones políticas o ideológicas, sería extraño. Pero ambos, en ese instante de la historia, dejaron de lado los ropajes, y pusieron su verdadera esencia en juego. Y fueron maestros de verdad.

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