Mendoza,

de
de

 

Jorge Bossio

Indiferencia

Algo está pasando cuando, a pocos días de las elecciones PASO, hay una manifiesta indiferencia por parte de la ciudadanía para participar de un acto que, llamado de medio término, siempre tiene importancia para el funcionamiento de las instituciones. Brecht, Pericles y Maquiavelo, lo pensaron, pero Gramsci, vapulea a los indiferentes.

24/7/2017

No es mi intención ingresar al mundo político partidario, porque en nuestro medio, hay gente mucho más capacitada para hacerlo. Lo que sí me llama la atención es que, a pocos días del 13 de agosto, fecha de las PASO a nivel nacional, provincial y municipal, pocos se preocupan o se ocupan por definir a quienes van a votar para ser electos en los distintos niveles legislativos.

Hay encuestas que marcan que el 50% de las personas definirán su voto, antes de ir al cuarto oscuro. ¿Es bueno o es malo? Me voy a ir al otro extremo, para que sirva como referencia de lo que nos está pasando ahora. Corría 1983 y varios meses antes del emblemático 30 de octubre, toda la sociedad iba detrás de las campañas políticas. Se posesionaba, leía los artículos periodísticos, seguía de cerca (y disfrutaba) de las pancartas, de las pintadas, de cuantas herramientas de difusión utilizaban los candidatos.

El día de la elección, si mal no recuerdo, por única vez en la historia, se votó de 8 a 20, y la larga procesión en cada escuela fue constante a lo largo de toda la jornada. Claro, veníamos de muchos años “oscuros”, de millones de libertades cercenadas y otras miles de vidas quitadas. Fue “la” fiesta de la democracia vivida en todo su esplendor.

De ahí hasta el presente, pasaron decenas de elecciones, con altos y bajos, pero en los últimos tiempos, algo ha pasado o mejor, algo “nos” ha pasado, y cierta indiferencia se ha adueñado de este acto magnífico de la democracia que es el ejercer el derecho a voto. ¿Qué pasa?

Pericles sostenía que “somos los únicos que consideramos, no hombre pacífico, sino inútil, al que nada participa en la vida democrática”. Para Bertolt Brecht, “el peor analfabeto es el analfabeto político, porque es tan burro que se enorgullece diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos, el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

Ya nos advirtió Maquiavelo: si no hay ciudadanos comprometidos, capaces de vigilar y resistir a los arrogantes y los viciosos, y de implicarse en la búsqueda del bien común, la república muere y se convierte en un lugar donde unos pocos dominan y los demás sirven.

El filósofo y periodista marxista italiano de principios del siglo 20, Antonio Gramsci, se expresó contra los indiferentes. “Los odio porque vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano. La indiferencia es el peso muerto de la historia”.

La indiferencia política por parte de los ciudadanos es dar un cheque en blanco a los que supuestamente nos representan. Esa idea de votar una vez cada dos años es, en sí mismo, un acto perverso. Es decir a la ciudadanía que sólo puede tener interés político “un sólo día”, para volver al día siguiente a su mundana cotidianeidad. En el día a día es cuando los ciudadanos tienen que manifestar su voluntad política.

Por parte de quienes se presentan a esta elección, pareciera que hay un acuerdo no firmado de que “no hay que hacer olas”, de un lado y de otro. Todos parecen conformes cómo se está desarrollando este perverso modo de plantear una elección. Pero los que no debemos perder el “norte” de lo que significa verdaderamente una elección, somos nosotros.

Debemos comprometernos, buscar e indagar, conocer a quiénes son los que vamos a meter en el todavía arcaico sobre, del aún más vetusto “cuarto oscuro”. Porque de eso dependerá la vida democrática del futuro. Es nuestro y más que nunca, está en nuestras manos. Es la mejor virtud cívica, no ser indiferentes.

 

 

 

Te puede interesar

te puede interesar también...
Visitá la sección Jorge Bossio