Mendoza,

de
de

 

Jorge Bossio

Saquemos del olvido a Alice Guy

En términos generales, puede afirmarse que memoria y olvido se involucran recíprocamente, en la medida en que una cuota importante de olvido está implícita en toda forma de recuerdo dada nuestra imposibilidad de recordar de manera absolutamente completa y perfecta.

17/4/2017

Pero entiendo necesario también mencionar a la injusticia  cuando una persona es recompensada en forma insuficiente por un esfuerzo que han hecho, o bien son sometidas a un castigo o perjuicio sin ninguna razón que lo justifique.

Ahora una breve situación. Ella mira por la ventana los últimos vestigios del atardecer. Está en paz como hace mucho tiempo. Sin grandes luces, sin corridas, sin ruido. Pasaron décadas con esa tranquilidad que le ha dado una larga vida. Y tiene ganas de descansar, de dormir, de abrir una nueva puerta. Como las que hizo en su vida activa. Mira por la ventana, por última vez, y descansa.

Ese 24 de marzo de 1968, en una residencia de ancianos de Mahwah, en Nueva Jersey, moría Alice Guy Blaché. Tenía 94 años y su muerte, por supuesto, pasó desapercibida porque había vivido muchas décadas en el olvido.

Por eso el pedido del título: saquemos del olvido a Alice Guy. Porque no es justo el olvido o la falta de memoria cuando hablamos de la primera persona que exploró los recursos narrativos del cinematógrafo; la inventora de las películas de ficción; la madre del cine tal como lo conocemos.

Nacida en Saint-Mandé (Francia) en 1873, Alice Guy se mudó a París tras la muerte de su padre y entró a trabajar como secretaria en la empresa de fotografía de Max Richard, que poco después fue comprada por León Gaumont y que, tras la presentación pública del invento de los hermanos Lumière en 1895, empezó a comercializar sus propias cámaras para registrar y reproducir imágenes en movimiento. Pero allí donde los Lumière solo alcanzaban a ver una innovación técnica de limitado interés científico, una curiosidad de caseta de feria, Alice Guy descubrió un medio para contar historias de una manera nueva.

Adelantándose a pioneros reconocidos como George Méliès o Segundo de Chomón, pidió permiso a su jefe para rodar un par de escenas utilizando a un grupo de amigos como actores. Nació así, en 1896, ‘La fee aux choux‘ (‘El hada de las coles‘), la primera película que combina la ficción teatral con la imagen en movimiento. Complacido por el resultado (y por la posibilidad de vender más cámaras), Gaumont le encargó que pusiera en marcha un departamento de cine narrativo.

Alice Guy se convirtió así no solo en la primera directora sino también en la primera productora ejecutiva de la historia del cine. Fue asimismo pionera en el uso de efectos especiales (Méliès nunca ocultó su influencia), introdujo los primeros rudimentos de la técnica del montaje cinematográfico y sincronizó antes que nadie el sonido de un gramófono con las imágenes (dando así el primer paso en el camino que llevaría a la llegada del cine sonoro).

Tras contraer matrimonio con el cámara Herbert Blaché, se trasladó a Estados Unidos, donde continuó su producción (se le atribuyen entre 600 y 1.000 películas). Rodó wésterns, comedias y películas de ciencia ficción. Pero un tormentoso divorcio la abocó a regresar a Francia, y allí su estrella empezó a declinar. Con el auge de Hollywood y la conversión del cine en una gran industria, las mujeres fueron cada vez más relegadas a tareas subalternas y la historiografía oficial, con Georges Sadoul a la cabeza, se encargó de rematar el agravio borrando las huellas de Alice Guy y de otras pioneras cuya justa recuperación no se ha producido hasta fechas muy recientes.

Alice Guy, la olvidada madre del cine, como tantas otras mujeres que señalaron el camino del llamado séptimo arte. Aquella que sirvió de influencia a George Meliés, la de las mil películas, la que, como tantas otras, superó la diferencias de género, a puro talento. Saquemos del olvido a la  madre del cine, a la pionera. Para que olvido y memoria se unan y reviertan esa injusticia.

Te puede interesar

te puede interesar también...
Visitá la sección Jorge Bossio