Mendoza,

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Jorge Bossio

El mundo ideal, el mundo real

Vamos escuchando, en los medios de comunicación, las redes sociales o de nuestras propias conversaciones, hablar de los cambios en el mundo de la política, de las economías, de los pueblos.

16/1/2017

Y en ese paraíso o muestrario de lo que pensamos, de los que nos gusta y de lo que no, desparramamos en la mesa de la vida, todo un espectro de opiniones, de angustias y de proyecciones en donde siempre buscamos responsables.

Ahí quiero detenerme sobre cosas que han sucedido en los últimos años y que a la hora de entender, inventamos  “culpables” de lo que nos pasa o les pasa a los pueblos.

La historia tiene ciclos, eso es tan cierto como comprobable. En ese campo, seguramente habrá opiniones a favor o en contra, aparecerán las interpretaciones del caso y en el medio quedará la nada, esa imprecisa zona en donde nadie quiere quedar o donde queremos poner a los autores de ese desatino (para nosotros) que se ha cometido con la economía o con la política de cada región del mundo.

La psicóloga chilena Pilar Sordo nos ha visitado varias veces y, con sus opiniones del comportamiento humano, ha despertado controversias varias, pero ha movido el sentir de muchos. Acá se podrá estar de acuerdo o no, pero sus investigaciones han conmocionado la vida de más de uno.

Recuerdo que una vez planteaba, en el campo de las relaciones humanas, la siguiente situación. Hablando de las parejas, decía que cada uno/una soñaba con su “media naranja” ideal, esa que reunía todo lo que uno deseaba o lo que uno necesitaba. Pero que al darse vuelta en la cama, se encontraba con su pareja “real” y ahí se venía abajo su mundo “ideal” y la sensación era de decepción. La psicóloga buscaba que entendiésemos que del mundo  ideal al real, hay un abismo que sólo nosotros podemos cerrar.

Pues en la vida de los pueblos pasa algo parecido. Buscamos que siempre se dé ese mundo “ideal”, sin detenernos a reconocer que el mundo es “real” y que lo construimos nosotros con acciones en cada día de nuestra vida.

En nuestro plano sudamericano, durante una década, se instalaron posiciones de centro-izquierda en casi todo el subcontinente y estaba bien. Pero pasado el tiempo y los hechos históricos, ahora la tendencia se ha revertido y eso ha preocupado a muchos. Y también está bien. Pero vienen las razones con las que queremos interpretar el porqué de ese cambio de tendencia.

Es entonces que se esgrimen razones que van desde lo mediático, diciendo que los grandes medios le “llenan la cabeza” a la población, hasta los que piensan que simplemente son ciclos. En Europa se está dando algo parecido, en donde la mayoría de los países, ahora o se inclinan por partido de derecha, o, como el caso de Francia, el socialismo deja de lado banderas y se enrola en políticas comunes con el resto de los países.

No voy a entrar a opinar sobre las políticas, ni el funcionamientos de las tendencias mundiales, porque sobre eso hay opinólogos mucho más preparados que yo. Lo que sí me preocupa es pensar que la gente es tonta, y se puede manejar como animales hacia el matadero. Porque es la solución fácil el pensar así y no entender que los pueblos muchas veces tienen sensaciones que los impulsan a cambiar de rumbo, a veces sin entender el porqué, pero buscando equilibrios.

No siempre ganan los que nosotros queremos, no siempre se da lo que nos gusta, por eso me gusta cuando se respeta al contrincante, al adversario y uno se prepara para la revancha, para la reconquista. Son desafíos mucho mejores que andar llorando por las esquinas.

Como Pilar Sordo, me seduce conocer la diferencia entre el mundo “ideal” y el mundo “real” y respetar a los impulsores de los cambios, que sólo buscan que los mundos “reales”, que son los que nos encontramos cuando nos damos vuelta en la cama, sean lo mejor posible. Y no una decepción.

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