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Jorge Bossio

Viejos son los trapos

Adolfo Bioy Casares, el impactante escritor argentino, uno de los mejores en literatura fantástica, escribió muchas novelas pero quiero rescatar, en esta oportunidad, La Guerra del Cerdo.

9/1/2017

La novela narra la historia de Isidro Vidal, jubilado sedentario y benévolo, que descubre que el proceso de sustitución generacional se ha acelerado. Hordas de atléticos muchachos recorren Buenos Aires a la caza de viejos débiles y lentos.

Obligados a improvisar una desesperada defensa, Vidal y sus amigos deberán aprender a moverse por una ciudad fantasmagórica, apenas iluminada por las antorchas de una guerra invisible, tan real como simbólica. Una guerra que se libra contra grupos rivales pero también contra un enemigo común: el inexorable paso del tiempo.

Tomo este ejemplo que a algunos les parecerá extremo, porque en el mundo del fútbol y, por qué no decirlo, de la vida, se está dando un paralelo al libro del genial Bioy Casares. Jugadores que por la edad, sumado a lesiones, son descartados a pesar de haber escrito páginas gloriosas del deporte. Pero bueno es mencionar algunos casos que, como el ave Fénix, se han levantado sobre el césped quemado y están demostrando su real valía.

El primer caso es el del colombiano Radamel Falcao, que está recuperando su olfato goleador y en este caso se da una máxima en el fútbol: el hincha que vio perder a su equipo espera el siguiente partido; el equipo que perdió un título espera la siguiente temporada, pero el delantero que falla un gol espera la siguiente pelota.

La estrella de la selección colombiana parecía que nunca iba a poder recuperarse de la grave lesión de rodilla que sufrió en enero de 2014, que lo apartó del mundial de Brasil, cuando en dos temporadas con dos de los equipos más poderosos de la Liga Premier, Manchester United y Chelsea, sólo pudo anotar cinco goles en 36 partidos.

Sin club adónde ir, Falcao tuvo que regresar al equipo propiedad de su pase, el Mónaco, donde no parecía que iba a triunfar después de lesionarse en septiembre. El delantero del club del principado ha anotado 11 goles este año para un promedio de un tanto cada 69 minutos, el más efectivo de toda Europa, por sobre Messi y Cristiano.

El uruguayo Edison Cavani ha sorprendido al asumir con tranquilidad la responsabilidad de liderar el ataque del PSG, recordando al goleador que brilló en el fútbol italiano. Su efectividad es de un gol cada 73 minutos, ritmo con el que ya suma 18 goles en la temporada.

Pero ni el Mónaco ni el PSG son líderes de la liga francesa, privilegio que recae en el modesto Niza. Y uno de los principales responsables de la sorpresa es el italiano Mario Balotelli. El polémico delantero parece haber reencontrado lo mejor de su fútbol al anotar ocho goles en los 10 partidos que ha disputado, o lo que es lo mismo un tanto cada 88 minutos.

Tres goleadores que parecían que estaban en el ocaso, pero que su propia impronta los ha hecho renacer y liderar en goles por minutos disputados, esa tabla especial del fútbol europeo. Los clubes comienzan a mirar seriamente a los “viejos” jugadores, aquellos que no corren tanto, pero que saben en dos pasos estar en el lugar correcto.

Porque, a pesar de los años, son jugadores distintos, porque son escuela para los más chicos y algunos regresan en edades impensadas como la “Brujita” Verón. Los trapos pueden ser “viejos”, pero los grandes del deporte más popular tienen mucho que decir, y de su espíritu y de sus pies, sale la magia que nunca se vuelve “vieja”. Al contrario, es el hechizo que levanta multitudes y le da deleite al deporte.

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