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Jorge Bossio

Henderson, un muerto poco conocido

El 2016 ha sido un año ejemplar por la gran cantidad de famosos fallecidos. Actores, deportistas, músicos, escritores llegan al centenar en una lista que cerró con una madre y una hija, ambas actrices: Debbie Reynolds y Carrie Fisher.

2/1/2017

Todo el mundo coincide: 2016 ha sido un año terrible en cuanto a muertes. Músicos geniales, actores inolvidables, deportistas míticos... Durante estos meses, cada vez que uno de ellos moría, se ha lamentado su pérdida y se han cantado sus logros.

Pero lo rutilante de los títulos de los diarios o el tratamiento de los medios audiovisuales, que se encargaron de resaltar la desaparición física de ganadores de Oscar, destacados deportistas y tantos otros de diversos rubros, no fueron tan generosos con el estadounidense Donald Henderson. Y eso que en su andar por la vida, fue el responsable de que no murieran millones de personas.

Pero aun así y todo, esos méritos no fueron suficientes para tener el reconocimiento, cuando falleció a los 87 años, en agosto de este 2016. Su muerte no se convirtió en viral, ni generó una oleada de tristeza y mensajes contritos. Pero era una pérdida importante para todos: Henderson era científico. Y su trabajo le ha salvado la vida a millones de personas en el mundo.

El doctor Donald Henderson era un epidemiólogo que recorrió medio mundo para investigar un virus que mató a 300 millones de personas en el siglo XX: la viruela. Entre 1967 y 1977, él dirigió el proyecto que erradicó la enfermedad.

Henderson dirigió los trabajos de la Organización Mundial de la Salud que permitieron erradicar la viruela, una enfermedad que dejó varios millones de muertos. Tras dejar su trabajo en la OMS, D.A. Henderson fue asesor de tres presidentes estadounidenses, George H.W Bush, Bill Clinton y George W. Bush.

Donald Henderson, quien también fue decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad John Hopkins de Baltimore entre 1977 y 1990, ingresó en los años 1950 a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y luego dirigió la campaña de la OMS contra la viruela, que permitió la erradicación definitiva de la enfermedad a fines de los años 1970.

La viruela es una enfermedad infecciosa de origen viral, muy contagiosa y que puede llegar a ser mortal. Se caracterizaba por una erupción de manchas rojas que se convertían en vesículas y luego en pústulas. La viruela provocó centenares de millones de muertos y es responsable de la desaparición de poblaciones autóctonas enteras en América, África y Asia. El último caso en Estados Unidos se remonta a 1949 y el último caso en el mundo se registró en Somalia en 1977.

Donald Henderson, quien contó su combate contra la viruela en un libro aparecido en 2009, hizo evolucionar "positivamente al mundo", observó Tom Inglesby, director del Centro por la Seguridad Sanitaria de la Universidad de Pittsburgh, donde Henderson daba clases. Tras dejar su trabajo en la OMS, D.A. Henderson fue asesor de tres presidentes estadounidenses, George H.W Bush, Bill Clinton y George W. Bush. Asesoró a este último sobre todo en asuntos de bioterrorismo tras los atentados del 11 de septiembre.

Sabido es que siempre hay anónimos como Henderson cuyas acciones son importantes para la humanidad, pero que ellos no necesitaron ni sintieron la necesidad de figurar, de aparecer. Hacen su labor y simplemente se mueren. Como Marvin Minsky, padre de la inteligencia artificial, o Henry Heimlich, descubridor de la técnica abdominal que salva de la asfixia o Vera Rubin que se la conoce por ser la madre de la materia oscura, esta sustancia impalpable de la que está compuesta una parte de nuestro universo.

Henderson fue un hombre que salvó a millones de personas. Los pueblos deberían tener una memoria más selectiva y poder recordar que debajo de las luces de neón transcurren valiosas vidas que en silencio trabajan para la humanidad. Hay muchos, pero hoy quise recordar a Donald Henderson, un muerto poco conocido.

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