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Internacional Jorge Bossio Miercoles, 10 de Octubre de 2018

Cuando nos quejamos de que falta el trabajo

En momentos en que se discuten temas como empleos que desaparecen, las máquinas cada vez más automáticas y un futuro del trabajo poco edificante, recordemos oficios de viejos tiempos que sorprenden, pero que hacen pensar. Una mezcla de historia y algo de humor.

Por Jorge Bossio (jbossio@gmail.com)
Les aseguro que cuando empecé a investigar sobre esto, no pensé encontrar trabajos tan asombrosos, ni siquiera poniéndolos en el contexto histórico que les corresponde. El detonante de esta columna, fue un oficio que existió en el Japón y se trata de las “heoibikuni”, cuya explicación encontrarán al final de la nota, por lo escatológico de sus características.

Pero a lo largo de la historia, hubo oficios que hoy parecen fuera de lugar pero, por las peculiaridades de la época, tenían mucho sentido.
Comenzaremos por el “comedor de pecados” que se ejerció en Inglaterra y Escocia en el siglo XIX  y tenía que ver con un ritual, con distintos matices y versiones, dependiendo de la época y el lugar, que consistía en limpiar el alma de los difuntos para que pudieran descansar en paz. El “comedor” ingería la comida que, previamente, se había pasado por el cuerpo del muerto con el convencimiento que, de esta forma, el comedor absorbía los pecados del fallecido, su alma podía descansar en paz e ir al cielo. El comedor se llevaba unas monedas por el servicio prestado y una comida gratis.
Las sangrías, como tratamiento médico de múltiples enfermedades o dolencias, han sido una constante a lo largo de la toda la historia. El problema era la cantidad de sanguijuelas que se necesitaban para dicho tratamiento y su suministro. De eso se encargaban los “recolectores de sanguijuelas”. Se metían en arroyos y pantanos hasta que los “bichos” se les pegaban a los pies y piernas. Salían y tenían que esperar a que las sanguijuelas se cansasen de “comer” su sangre y se soltasen. Ahí eran utilizadas para curar.
El “ahuyentador de moscas” era cruel pero tenía que ver con la época. Pepi II fue un faraón de la VI dinastía en Egipto del Imperio Antiguo. Se cuenta que Pepi II encontró la solución perfecta para ahuyentar las moscas: siempre iba acompañado de varios esclavos cubiertos de miel. Teniendo junto a él objetivos tan golosos, las moscas se centraban en ellos y dejaban tranquilo al faraón.

Enrique VIII tenía al noble Sir Henry Norris para "tareas especiales"

El siguiente, lindante con la procacidad, era el “limpiador de culos” pero no se trata de cualquier trasero, sino el de Enrique VIII. Su labor consistía en la limpieza de las partes íntimas del monarca después de defecar y, aunque pueda parecer extraño, era motivo de disputas entre las familias de los nobles, el hecho de que uno de sus miembros ocupase tan “distinguida” tarea. Uno de los más famosos fue Sir Henry Norris, que ejerció durante el reinado de Enrique VIII. Tan implicado estaba en las intrigas de palacio que fue acusado de adulterio con Ana Bolena y decapitado.
Finalmente, como decía al principio, el disparador de esta nota fue la profesión de “heoibikuni”. La época feudal del Japón, remontándonos al período Edo, que duró desde 1603 hasta 1868, fue un importante punto de inflexión en la historia de Japón. De esta forma nació lo que se conoce como heoibikuni, una mujer que trabajaba como sirvienta para las nobles.
Ocurre que hasta en las mejores familias alguna vez se escapa un gas. Era en ese momento cuando aparecía el verdadero trabajo de la heoibikuni. Cuando el trasero de la noble soltaba un silbido, ya fuera más cercano a un susurro o a una explosión audible en toda la sala, el trabajo de la heoibikuni consistía en proclamar a todos los que olían que, de hecho, fue ella la protagonista del infortunio.
Sé que las nuestras, son épocas en donde el trabajo escasea, donde hace falta la imaginación y la voluntad para “parar la olla”. Higienizar traseros ajenos, limpiar pecados y hacerse cargo de los “pedos” de otros, son algunas interesantes ideas en tiempos de “malaria” laboral. ¿O también de eso nos vamos a quejar?







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