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La respuesta de Trump a Meryl Streep: "Lacaya de Hillary"

La respuesta surge tras el discurso de la intérprete en la gala de los Globos de Oro, en que criticó duramente al magnate sin mencionarlo por su nombre.

9/1/2017

A 11 días de asumir, el futuro presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dividió su día hoy entre revalidar su cruzada proteccionista con empresas automotrices y contraatacar duramente a las críticas de la multipremiada actriz Meryl Streep, a quien calificó de "lacaya de Hillary" y sobre quien resumió toda su apatía por Hollywood.

Anoche, en la gala de los Globos de Oro en la ciudad de Los Ángeles, la actriz de 67 años recibió el premio honorífico Cecil B. DeMille por su trayectoria y minutos después de los aplausos comenzó a dar un duro discurso contra las política anti inmigratorias de Trump.

No lo nombró en ningún momento, pero su mensaje contra el presidente electo fue claro cuando defendió los valores de la industria cinematográfica y de la prensa libre.

Streep alertó sobre las consecuencias del comportamiento de Trump y sostuvo que la escena más impresionante del año no la había visto en una película, sino cuando el futuro presidente se burló durante la campaña electoral del periodista discapacitado del The New York Times, Serge Kovaleski, imitando sin gracia sus movimientos.

"Eso me rompió el corazón. Todavía no puedo sacármelo de la cabeza porque no era una película. Era la vida real", contó.

Acompañada por aplausos, la reconocida actriz no se guardó nada.

"La falta de respeto invita también a la falta de respeto. La violencia incita a la violencia y cuando los poderosos usan su posición para acosar a otros, perdemos todos", dijo la actriz, visiblemente emocionada, durante la entrega de premios que realiza todos los años la asociación de prensa extranjera Hollywood Foreign Press.

Reconocida defensora del Partido Demócrata, la actriz -30 veces nominada a los Golden Globe y ganadora en ocho ocasiones- habló tranquila durante casi seis minutos, pero consciente de la advertencia que estaba lanzando.

"Ustedes pertenecen a los sectores más vilipendiados de la sociedad norteamericana ahora. Piénselo: Hollywood, extranjeros y la prensa", sentenció Streep mirando a público, donde muchos le devolvían la mirada emocionados.

"Hollywood está repleto de extranjeros e intrusos. Y si los expulsamos a todos, no quedará nada que poder ver a excepción del fútbol americano y las artes marciales, que no son arte", alegó.

Uniendo periodismo con la industria del cine, llamó a todos los actores a "proteger a los periodistas" porque "vamos a necesitar que sigan adelante, y ellos van a necesitar que nosotros salvaguardamos la verdad".

Streep se embanderó en una lucha pública contra Trump a menos de dos semanas de que el multimillonario asuma como presidente de Estados Unidos.

La respuesta del mandatario electo no tardó en conocerse.

Trump tiró sus dardos contra "la gente liberal del cine" que lo "atacó" en repetidas ocasiones a través de un comunicado.

Primero dijo que Streep es una "Hillary lover" (fanática de Hillary Clinton, su adversaria electoral) pero no contento, la siguió contraatacando vía Twitter, su propaladora favorita.

Escribió que era una de las actrices más "sobrevaloradas" en Hollywood, toda una arriesgada afirmación si se tienen en cuenta los numerosos premios y la considerable carrera que desarrolló durante más de cuatro décadas.

Pero fue aún más duro y la bautizó como una "lacaya" de Clinton, que "perdió a lo grande", en las recientes elecciones presidenciales.

También le dedicó unas líneas a negar la acusación sobre la burla a un periodista discapacitado.

"Nunca me burlé de un reportero discapacitado (nunca lo haría). Simplemente lo mostré ‘humillarse‘ cuando él cambió totalmente una historia de 16 años que había escrito para hacerme quedar mal ¡Simplemente más medios de comunicación muy deshonestos!", aseguró el magnate republicano.

Pero en la redes sociales, las palabras de la actriz quedaron resonando y las repercusiones de la realeza de Hollywood tampoco tardaron en llegar.

"Un momento impresionante como rara vez vemos en televisión", escribió el director Michael Moore; mientras que la también actriz Julianne Moore citó las palabras de su colega: "Cuando los poderosos usan su posición para acosar a otros, perdemos todos". "Gracias #MerylStreep", agregó su colega.

No hay dudas que el mundo del espectáculo estadounidense fue movilizado por la victoria de Trump.

Ayer le tocó el turno al mundo del cine, hoy al del teatro.

La ex candidata presidencial demócrata, Clinton, realizó hoy una de sus primeras apariciones públicas después de su derrota en las urnas y eligió ir a ver el musical The Colour Purple, en Broadway. El resultado fue una ovación de pie del público.

"Te queremos, Hillary", le dijeron algunos de los espectadores, mientras otros le agradecían y se sacaban fotos.

La imagen contrastó con la acogida que tuvo el futuro vicepresidente Mike Pence en noviembre pasado cuando fue a ver el exitoso musical Hamilton y todo el elenco le pidió directamente desde el escenario y a viva voz que preserve "los valores estadounidenses".

La abierta contienda con Hollywood y la arena artística estadounidense no es nueva. Desde Madonna a Spielberg apoyaron la campaña de Clinton.

J.J. Abrams, Quentin Tarantino, Beyoncé, Darren Aronofsky, James Cameron, John Grisham, George R. R. Martin, Leonardo DiCaprio, Roger Waters, Bon Jovi o Brian May fueron apenas algunos de los famosos que se pronunciaron contra Trump.

Incluso Barbra Streisand afirmó que no dudaría en irse a Canadá si Clinton no triunfaba. El actor Samuel L. Jackson prometió, por su parte, que mudaría su “culo negro” a Sudáfrica.

Pero tener este gran frente en contra no detuvo al huracán Trump que hoy celebró un punto a su favor en su cruzada proteccionista contra las automotrices que quieren ampliar su producción en el exterior para luego importar a Estados Unidos los autos terminados.

Finalmente, Fiat Chrysler y Ford anunciaron inversiones en terreno estadounidense, luego de las amenazas que recibieron empresas como Toyota, Carrier y General Motors, incluso la misma Ford.

"Fiat Chrysler acaba de anunciar planes de inversión por mil millones de dólares en plantas de Michigan y Ohio, sumando 200 trabajos. Esto después...", celebró al atribuir estas inversiones a las presiones que realizó sobre el mercado automotor.

"Ford dijo la semana pasada que se expandirá en Michigan y Estados Unidos en lugar de construir una planta de mil millones en México. Gracias Ford y Fiat C", agregó el magnate.

El clima de presión es tal que hace unos días, ante la acumulación de amenazas de Trump contra empresas que inviertan en el exterior para fabricar productos para vender en Estados Unidos, Toyota reconoció que están esperando ver qué medidas toma el próximo gobierno antes de tomar sus propias decisiones.

Desde su campaña, Trump lanzó advertencias a las grandes empresas que en las últimas décadas achicaron sus plantas en el país y prometió imponer un arancel aduanero de 35% a todos los productos importados que fabriquen.

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