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Emilio Vera Da Souza everadasouza@gmail.com Miercoles, 21 de Marzo de 2018

Consecuencias para la democracia

Hace pocas horas un informe periodístico sobre “The Cambridge Analytica Files” ha generado una tormenta que parece no tener fin. Una investigación de la cadena británica Channel 4 grabado con cámara oculta hace público lo que las empresas de venta de influencias tecnológicas y redes sociales son capaces de hacer.

En el informe periodistas se hicieron pasar por clientes interesados en los servicios que vende esa empresa de asesoramiento “político”. Se puede ver al equipo de trabajo mostrando cómo pueden influir en procesos electorales de cualquier país y donde todo vale para influenciar en una votación, cosa que hicieron en varios países pero llama a escándalo porque lo hicieron en la última elección de los EEUU, donde resultó electo Donald Trump, por lo que se puede afirmar que su gobierno carece de legitimidad y de prestigio moral.

Los responsables de Channel 4 encargados de la investigación comentaban cómo esa investigación se llevó a cabo en diciembre de 2017 y tenía como objetivo lograr conocer la operativa de Cambridge Analytica relatada por sus propios responsables.

Un periodista se hizo pasar por un representante de una familia de Sri Lanka que quería averiguar cómo sería posible influir en las futuras elecciones en ese país. Las primeras reuniones se realizaron con un director ejecutivo de la empresa, y con un jefe de datos. Estos directivos hablan y cuentan cómo habían operado en varios países: México, Malasia, Brasil o Australia. Incluso mencionaban China, aunque allí su labor “no era política”.

¿Qué hace esta empresa? Obtener datos y perfiles de la población de las redes sociales para segmentarla y enviar contenidos a esos grupos “sobre temas que les preocupan con un lenguaje e imágenes que probablemente les llamen la atención”. En esa recolección de datos no sólo están los votantes, sino también los partidos de la oposición, de quienes “logras saber sus secretos, sus tácticas”.

Luego de varias reuniones al falso cliente le mostraban cómo funciona una campaña política. “Los dos factores humanos fundamentales que existen cuando se trata de hacer llegar información de manera eficaz son las esperanzas y los temores, muchos de los cuales son tácitos e incluso inconscientes. No es bueno luchar en una campaña electoral basándonos en los hechos, porque en realidad todo se trata de emociones”.

Luego Cambridge Analytica muestra su trabajo con Uhuru Kenyatta, presidente de Kenia, en sus campañas electorales: gran cantidad de desinformación y noticias falsas publicadas en Internet que por ejemplo hacía uso de videos “apocalípticos” sobre el candidato de la oposición. En una encuesta, revelan en el reportaje, el 90% de los keniatas indicó que habían oído o leído historias falsas sobre la elección.

Cambridge Analytica negó cualquier relación con estos videos y dijo que no tiene responsabilidad sobre campañas políticas negativas.

En público no hablan sobre Kenya, pero en privado hablan con orgullo de lo logrado.

Comentaban cómo cambiaron la marca y mensajes del partido, sus manifiestos y cómo realizaron encuestas a 50.000 personas para recolectar información. “Creo que escribimos todos los discursos y pusimos marco a todo el proceso, así que trabajamos en todos los elementos de esta campaña”, indicaban los responsables de Cambridge Analytica.

Las consecuencias de esta investigación no pueden verse aún.

Lo que ya se puede saber es que la red social involucrada perdió en la Bolsa 40 mil millones de dólares en solo un día, y sus acciones siguen bajando y arrastra a las empresas tecnológicas que se referencian en el índice Nasdaq. El dueño de la empresa ha sido citado a comparecer en la Cámara de los Lores de Gran Bretaña para dar explicaciones sobre lo que han permitido con los datos de los usuarios de la red. Los políticos, dirigentes, líderes y gobernantes de los países mencionados ven peligrar la gobernabilidad y deberán dar cuenta de la relación con esta empresa o similares. Si cada vez tienen menos prestigio parece que llega el fin de cómo hemos vivido nuestras democracias hasta ahora. Un cambio parece asomarse y la incertidumbre es notable.

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