El diario gratuito de Mendoza

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Emilio Vera Da Souza everadasouza@gmail.com Miercoles, 21 de Febrero de 2018

Fragmentos de una novela (2)

Me desperté con un dolor indescriptible por la parte de atrás de la cabeza. Nunca había sentido un dolor así. Agudo, intenso, repentino y realmente molesto.

Miercoles, 21 de Febrero de 2018

Pensé que podía ser algo relacionado con la presión arterial o esas situaciones físicas que uno puede intuir pero no alcanza a entender bien. Intenté no darle importancia y esperaba que se me pasara rápido. Podía tomar algún calmante. Pero no había muchos cambios. El dolor persistía. Y, con las horas,  comenzaba la etapa de preocuparme y resolver a qué profesional ver para buscar una voz autorizada que dijera algo más o menos posible o coherente.

Como siempre me pasa, los médicos amigos y que son buenos profesionales, terminan no dándome pelota y finalmente las consultas o tratamientos derivan en situaciones que nada tienen que ver con respecto a la consulta original.

Mientras el dolor seguía invadiendo mi cabeza, sin remisión ni remedio, decidí ir a un especialista de cabeza en el hospital Central. Mi preocupación crecía y mis dudas también. Ninguna otra cosa estaba asociada a ese dolor primero. Nada. Llegó la noche y necesité dormir.

Soñé que participaba de un sorteo para ganarme un auto. Deben ser las ganas, ahora que ando de a pie.

El sueño fue completo, diáfano y con una percepción tan vívida como las imágenes realistas. Supongo que estaba muy cansado. Tarea del diario durante el día, cocinar para diez personas a la cena, hasta las 3.45 de la madrugada. Una de las personas me preguntó si se podía quedar ya que no quería manejar hasta su casa. No había tomado mucho ni se la veía en la más mínima dificultad. Le dije que se podía quedar. Compartimos cama y entusiasmo en la intimidad. Luego me dormí. El ensueño fue intenso como hacía mucho que no lo había. No los voy a aburrir con los detalles de toda esa fantasía.

Lo que les puedo decir es que me pidieron que participara de un concurso, sorteo o como se llame y cuyo premio era un auto. Me parece que alemán. Promediando las imágenes me llevan a un lugar, como un salón de una concesionaria y comienzan a hacerme preguntas. Fáciles en apariencia. Una tras otra. Cien preguntas. La respuesta en general era una palabra, un nombre, un dato y pasaban a la siguiente. Sólo yo en el lugar, un tipo de traje que me leía la pregunta y otros observando seriamente. Fiscalizando la cosa.

Cien preguntas, una tras otra. Contestaba bien, la siguiente. Contestaba mal, no había más preguntas.

El tema, es que contesté las cien preguntas. Me dieron la mano sin ninguna exclamación, me despidieron y nada más.

Pasado un tiempo, suena el teléfono. Insistentemente… llamado desde la fábrica de esos autos alemanes. Una voz masculina con un todo cordial, amable, casi divertido, pero no tanto que dice:

Señor, tengo que darle una importante noticia para usted. En el concurso de las cien preguntas ha ganado un automóvil 0KM. Tiene que pasar a buscarlo.

Sonido de teléfono como si insistiera la llamada.

Me despierto. El sonido era real. La alarma de mi teléfono sonando. El sueño era real. La persona  que se había quedado aún seguía a mi lado en la cama, despertándose mientras intentaba vestirse.

El sueño era real. Y lo más extraño es que recordaba las preguntas. Lo primero que se me ocurrió es pensar si las había respondido bien porque las sabía o en mi sueño había hecho las preguntas conociendo de antemano la respuesta. Podría haber hecho trampa. Me había ganado un auto y quería estar seguro de que fuera en buena ley.  Después pensé que a nadie podía importarle. El auto, las preguntas y la forma de verificación de la autenticidad de lo preguntado era una fantasía completa.

Se puede hacer trampa en los sueños. Mi mente elaboró las preguntas sabiendo que conocía las respuestas. Si así era ¿eso configuraba una estafa, una mentira o hacer trampa?

Algunas preguntas eran difíciles, algunas, en mi ensueño, me parecía que las respondía con duda o por descarte de mejores opciones para responder.  (continuará...)