Mendoza,

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Emilio Vera Da Souza

Palabras para días de fin de año

Seguramente los destinatarios de estas palabras son personas adultas, que ya han pasado varias experiencias de fin de año, balances de todo tipo y cuestiones por el estilo.

13/12/2017

En primer lugar, les digo que no hace falta que le escriban a Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás, el Viejo Pascuero, o como sea que acostumbren decirle a ese tipo de rojo, que anda entre la nieve de nuestros fin de años más cercanos a los 38 grados que a la chimenea, auspiciado por una bebida cola. No hace falta pedirle nada, ni esperar nada. Eso, señoras y señores, es para los niños. Ustedes ya fueron niños. No se hagan los distraídos. No lo necesitan.

Los adultos intentan cada vez que pueden colarse para recibir regalos: pretenden regalos de Navidad, de fin de año, de los Reyes Magos (que no reinaban ni hacían magia), de día del niño, del día del padre y de la madre, del maestro, del amigo, del enamorado, y hasta del cumpleaños. Pero también hemos visto casos de pretender quedarse con algo en el día del animal, de la lealtad, la semana de la dulzura, el día del estudiante, el día del empleado de comercio, el día de la raza, de la independencia, el día de la historieta y hasta en el día del arquero.

Hay dos días destacados en que nadie reclama su regalo: el día del cuñado y el día del cornudo a la siesta. Allí, todos calladitos.

Para los cambios de año, algunas mujeres estrenan bombachas rosadas. Otras zapatos de taco aguja y algunas más, portaligas y conjuntos de encaje negro. Los hombres, en su mayoría, siguen con sus boxers o slips de siempre, a lo mejor con los elásticos sin estirarse, tanto en año nuevo como en año viejo. Siempre.

Para el 6 de enero: hay que juntar pasto y agua fresca, para dejar en el pesebre. Eso es tradición desde hace más o menos dos mil años. Lo que no está estipulado en esos preparativos para ilusión de tantos niños es dejarle una cerveza al tío, unos sánguches a los hermanos mayores, ni un gin tonic con dos hielos por pedido de la amiga de la madre. Los Reyes son los Reyes (nunca los padres) sólo para los niños inocentes. Los grandes pueden ir a comer a pizzería Capri o a tomar algo a Cachitas, pero nada con Reyes Magos.

Para después del 6 de enero.

Es conveniente entrar de vacaciones. Que aunque la guita no alcance para veranear en la costa, por lo menos permite andar en pantalones cortos o en traje de baño, con un toallón en una mano y un vermut en la otra.

Aclaración necesaria para los nacidos entre el 24 de diciembre y el 30 de enero: ya saben que no hay muchos regalos para los que cumplen años en esa época. Un regalo por todo concepto, a lo sumo. Nadie, o muy pocos, dan cariño acordándose de regalos o detalles, fuera de las fechas importantes del 24 y 25, de Año Nuevo y de Reyes. Lo mismo se permite avisar a los familiares, favorecedores y amigos para que no se hagan los piolas y si andan cerca, ayuden a pasar el cumpleaños en condiciones. Mucho ha sufrido la gente que cumple por esos días como para vivir sin festejos propios, sin saludos y sin regalos. Bueno es decir que en estos casos no son válidos los saludos por Facebook. Eso no redime de los olvidos verdaderos.

Finalmente, y para todos los interesados: esperando que el año que termina sea más o menos pasable, y frente a lo inexorable del cambio de calendario, les pedimos ser solidarios en forma concreta, que no abusen de sus privilegios, que hagan valer sus derechos, que se conduelan de los que están en dificultades, que ayuden a los que necesitan, que acompañen a los que han perdido la salud, que cuiden a los más desprotegidos, que estén atentos a los niños, que no se hagan los distraídos frente a abusos y violencias de las que sean testigos, que sepan disculpar, que no sean indiferentes con los mayores y que nunca les pidan documentos. Que el vino pueda ser compartido y que lo que coman sea placentero. Que los mejores besos sean para los mejores labios, y que la sidra tenga sabor a manzana y no a cartón corrugado. Espero encontrarlos siempre con la mirada atenta y las manos firmes y que los bomberos no tengan tarea, y que los alcahuetes no anden hurgando. Abrazos para los que sean coherentes y saludos a los que se lo merezcan. Ojalá.

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