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Emilio Vera Da Souza

Más libertad o resignar derechos

Cada dos años tenemos elecciones en este país. Muchos festejan eso. Los defensores de la democracia que supimos conseguir se ponen muy contentos con la concurrencia a las urnas.

28/6/2017

Algunos nostálgicos de las botas en lugar de los votos no se sienten a gusto con la celebración de los que piensan que la democracia, aunque esté llena de fallos e imperfecciones, es mejor que las más insulsas y ya conocidas dictaduras.

Junto con las elecciones cada dos años, unos meses previos, llegan los períodos de campaña proselitista, que sirven para que los candidatos a todos los cargos, los partidos políticos y los frentes o alianzas electorales anuncien sus ideas y propuestas a fin de obtener la preferencia de los empadronados.

A veces, algunas propuestas son tan pero tan inútiles como poco inteligentes. Pero otras veces, detrás de la impostura de algunos poco imaginativos postulantes a cargos electivos, se esconde la estulticia y los pensamientos más berretas y retrógrados, que de tanto en vez tenemos que escuchar. 

Hace poco he tenido que escuchar que varios postulantes, a coro, proponen bajar la edad para imputar a quienes delinquen, modificando el Código Penal y que sean los padres quienes paguen la pena por lo que hicieran los tan despreciables “delincuentes infantiles”.

Para esos “ocurrentes” pretendidos futuros legisladores hay variadas respuestas, pero se me ocurren algunos argumentos para que no insistan en algo tan básico como extensamente probado: cientos de años de experiencias sociales y datos sobre toda la historia de todas las sociedades occidentales y orientales; durante los períodos feudales, monárquicos, dictatoriales, democráticos, en regímenes socialistas, teocráticos, fundamentalistas, totalitarios, imperiales o coloniales; en períodos de paz y en guerra. En estados donde prevalece el derecho romano o en los que basan sus leyes en el “common law”. Durante toda la historia conocida y desconocida de la humanidad, nunca, pero nunca, los delitos se pueden heredar ni se pueden transferir. Por ningún motivo, ningún delito.

La única solución comprobada en las sociedades modernas es mayor protección a los menores con educación, con una profusión efectiva de aplicación de los derechos y más formación cultural, artística y deportiva.

Todo lo que digan y opinen los candidatos o sus militantes, desde la bronca o desde intereses espurios o electorales, es basado en el miedo o la ignorancia. O las dos cosas juntas.

Cada vez que se aproximan elecciones plantean el servicio militar obligatorio para los jóvenes (como si los sargentos educaran mejor que los profesores) y bajar la edad de imputabilidad para los menores, utilizando casi siempre un resonante caso con repercusión en los medios o un hecho de sangre espeluznante y espantoso.

Cada dos años piden dos años menos. Dos elecciones anteriores decían bajarla a los 16. Ahora piden a los 14. Dentro de dos años pedirán a los 12.

Me parece que sería mejor adelantarse y directamente pedir que los niños puedan ir a prisiones de máxima seguridad a partir de los 6 años. Así los padres malos mandan sus hijos a las cárceles y los papás buenos a la escuela.  Se ahorraría un montón de tiempo y gastos. Y sobre todo discusiones con tantos y tantos ciudadanos de pleno derecho que prefieren resignar sus derechos ciudadanos en lugar de educar para la libertad.

Parece que la historia no les hubiera dejado ninguna enseñanza.

Pareciera que muchos son perversos, o psicópatas, o las dos cosas juntas, si eso fuera posible, y prefieren una niñez acorralada y perseguida a una sociedad educada en la libertad y la democracia y derechos civiles.

A veces son tan malos que llegan a dar asco. Y a veces también dan pena.

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