Mendoza,

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Emilio Vera Da Souza

Tetas en libertad

Hace unos meses, en julio del año pasado, a unos guardias municipales y policías se les ocurrió interrumpir a una mamá que estaba dando la teta a su bebé, y prohibirle que continuara haciéndolo en un lugar público. Lo pidieron sólo basándose en su propio criterio moralista sin ningún aval ni argumento legal.

1/2/2017

A ellos se les ocurría que dar la teta en una plaza no estaba bien y entonces no había más discusión. La madre, atribulada por el (mal)trato policial, intentó realizar la denuncia en la Fiscalía de San Isidro, pero no la dejaron. Pudo hacerlo luego de que un periodista (Horacio Cecchi) publicara la crónica del caso. Eso generó con la participación de organizaciones diversas y la suma de otras espontáneas, la realización de un tetazo convocado a través de las redes sociales y por algunos medios que se hicieron eco de la original protesta. Así se armó un espontáneo “tsunami lácteo”. Miles de mujeres pusieron el grito en el cielo, y las tetas al viento.

Ahora por otro motivo se organiza una protesta emparentada con ésta del año pasado.

En una playa de Necochea tres jóvenes estaban haciendo topless (tomando sol sin la parte de arriba de la bikini, o sea, en tetas) y fueron obligadas a cubrirse por 15 policías.

Se armó tal revuelo que, con la consigna “Nuestros senos no deben ser censurados! ¡Igualdad! ¡La única teta que molesta es la que no se puede comprar!”, se ha organizado una protesta para el martes 7 de febrero a las cinco de la tarde y se espera que se replique en las ciudades y centros veraniegos más importantes del país.

Las tetas andan por todos lados: en las publicidades, en las fotos, en el cine, en los diarios, en revistas, en internet, en la TV. Las chicas pulposas lucen sus atributos cotidianamente, con escotes, con remeras, mostrando la tirita del corpiño, sin ocultar los adornos de esa prenda, tan íntima como lujuriosa. Tan especial como cotidiana.

En mi barrio había una vecina que colgaba la ropa recién lavada lo más alto posible. Yo sospecho que era para dar envidia a todas en el vecindario ya que se podía apreciar de lejos la calidad y el tamaño de la prenda.

En el arte, se ha mostrado de todas las formas posibles: tetas desnudas, blancas, ocultas, llenas, turgentes, grandes, leves, expansivas, brillantes, traslúcidas, etéreas, livianas, blandas, bellas, transpiradas, deseadas.

En la época del oscurantismo las mujeres aparecían tapadas hasta el cuello. Pero los artistas se las ingeniaban para que la sugerencia no fuera tan disimulada. Siempre en el arte, con la figura femenina, las tetas ocupaban un lugar importante. En las cuevas de la Edad de Piedra, en los Picasso, en documentos antiguos y hasta las contemporáneas líneas de los dibujos de Miguel Rep, cuando la madre de los bebés le daba de mamar a los chicos en los cuadritos de historieta.

Desde el inicio de la humanidad y, será así hasta el fin de la historia, las tetas tendrán más defensores que perseguidores. Por el simple motivo de que son el primer alimento y el primer contacto con otro ser (la madre) de cada humano en este mundo.

Ahora se defiende el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, sobre su intimidad, y también para que no sean objeto de golpes, ni de violencia de energúmenos machistas inadaptados, sordos, ciegos, intolerantes e incapaces.

La proclama plantea que las mujeres pueden decidir y no hace falta que venga un policía a prohibir esgrimiendo argumentos falaces e inexistentes. Y cuando hay argumentos reales los policías, que debieran cuidar la aplicación de la ley, son en ocasiones tan prepotentes y autoritarios que no escuchan motivos ni razones y terminan coartando los derechos de la ciudadanía sin utilizar la educación, los procedimientos ni los buenos modales. Las autoridades políticas en general, cuando no entienden un fenómeno social espontáneo en lugar de invitar al diálogo y la reflexión, primero prohíben y luego esperan a ver las repercusiones. Otra vez las mujeres dicen mostando sus tetas en los lugares públicos: “Ni soy puta, ni soy santa, soy libre”.

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