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Deporte Superliga Domingo, 1 de Abril de 2018

Un discreto Boca le ganó a Talleres, pero se encamina a ser campeón de la Superliga

Con un gol sobre la hora con un rodillazo de Pablo Pérez, el Xeneize triunfó sobre el elenco cordobés y le sacó nueve puntos de diferencia cuando quedan 18 en juego

Domingo, 1 de Abril de 2018
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Boca se arrima al título en la Superliga. En el gran duelo de la fecha 21, le ganó 2-1 a Talleres, su escolta, y le sacó 9 puntos, con 18 por disputarse. A los 48 minutos del segundo tiempo, Pablo Pérez, el capitán, metió un rodillazo goleador en la puerta del área chica después de un centro de Wanchope Ábila y desató la locura en toda la Bombonera.

La visita estaba mejor y se jugaba en campo local. Pero ese dominio no se tradujo en situaciones de gol. El equipo de Guillermo Barros Schelotto se acercó con dos contragolpes mal resueltos.

A los 26‘ llegó la mejor hasta ese momento, que movió un poco la vara de la peligrosidad en las áreas. Después de una recuperación de Pablo Pérez en el medio, el ex Newell‘s tocó para Frank Fabra, que juntó rivales y clarificó hacia Cristian Pavón, que enganchó para su derecha y sacó un disparo a colocar que dio en el travesaño.

Ese fue un aviso de Pavón. Con una jugada Maradoniana del jugador de la Selección Argentina llegó la apertura del marcador. El siete apiló rivales, salió entre tres marcadores y llegó al fondo para pasar la pelota en un centro atrás para que aparezca Walter Bou, siga con su racha, y convierta el primero del encuentro.

Con la ventaja llegó la tranquilidad para Boca, que comenzó a soltarse un poco más y hasta pudo estirar ventajas con un remate de Pablo Pérez que contuvo bien Guido Herrera, o una definición de Bou mano a mano que terminó en un pase a la nada. Esa tranquilidad se le fue -o perdió por méritos propios- en la última jugada del primer tiempo.

Pablo Pérez hizo una falta innecesaria cerca del área y el conjunto xeneize volvió a sufrir con su ya clásico karma: la pelota parada en un centro que llega frontal al arco. Junior Arias le ganó de cabeza a Goltz, que no saltó, y Carlos Quintana se encontró con otro cabezazo en soledad para vencer la poca reacción de Agustín Rossi. Un empate que cerró los primeros 45‘ y dejaba todo en incógnita.

Contrario de lo que se podía suponer, el gol no fue un mazazo. Sí un golpe duro, pero al equipo no se lo vio descontrolado... sí nervioso. Igualmente era muy poco lo que generaba en ataque, supeditado a lo que podía hacer Pavón con su velocidad o Reynoso, de buen segundo tiempo. Talleres no se achicó. Se plantó de igual a igual, pero le generó nulos problemas a una defensa errática.

Los cordobeses resignaron la pelota para intentar presionar y generar un contragolpe rápido con más atacantes que defensores, pero no pudo quedar en esa situación y no llegó al arco de Rossi. En tanto, Boca tuvo la tenencia pero varió entre un ritmo lento, con imprecisiones y cuando pudo llegar al fondo falló en la resolución. Tuvo buenos pasajes de juego que no puedo aprovechar. Y con el correr de los minutos el equipo visitante veía con buenos ojos el punto de visitante. Y no era para menos: con sólo un tiro al arco se llevaba un empate valioso.

Pero Boca es Boca y demostró por qué es el puntero desde hace tanto tiempo. Y ligó porque lo fue a buscar más que su rival. Wanchope Abila, como contra Tigre, se vistió de asistidor. El nueve bajó la pelota de manera magistral, giró y centró a media altura para la aparición de Pablo Pérez, que se desahogó tras meter el rodillazo y vencer al arquero. La victoria fue justa y casi que condenó el torneo, que a falta de seis fechas tiene al puntero a nueve unidades del segundo.

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