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Deporte Selección nacional Miercoles, 12 de Abril de 2017

En Sevilla, lo que pasa por la mente de Jorge Sampaoli

A punto de reunirse con el presidente de la AFA, el rosarino va armando un mosaico de posibilidades con jugadores que ya están y otros que no. Icardi y los locales y la seducción al hincha.

Dicen que tiene tatuada una frase definitoria: "No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas". Jorge Sampaoli se encuentra en una verdadera encrucijada de la vida, el tomar las riendas del seleccionado argentino de fútbol, la brasa más caliente.

"No escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir...", también se grabó en la piel, parte del estribillo de ‘Prohibido‘, una de las canciones del grupo "Callejeros".

Comienza a delinear el equipo, los sectores, los jugadores. Finalmente jugará Icardi.  Sampaoli se anticipa a las reuniones con Claudio Tapia y bosqueja esquemas y nombres. Messi como falso 9, Di María de interior izquierdo, Banega como volante central y Mascherano de líbero en una línea de tres. Dybala, sin dudas, en algún sitio bajo un dibujo 3-3-3-1 muy elástico. Sampaoli no llegará con la escoba ni piensa borrar a los jugadores históricos. Tampoco les asegurará nada.

Está advertido sobre dónde se meterá, pero a los 57 años lo moviliza el sentimiento y el sueño de dirigir a la Argentina. La pasión doma a la razón. Los contactos comenzaron hace algunos días y, en los próximos, finalmente estará cara a cara con Tapia, que viajará a España. Sampaoli conoce a Tinelli, a Angelici, hasta alguna vez tuvo una conversación con Pablo Moyano. De Tapia no sabe nada.

Sampaoli trasladaría a la Argentina a parte de su cuerpo técnico. El preparador físico Jorge Desio, su brazo derecho hace años. El ex volante Lionel Scaloni y Matías Manna, como ayudantes de campo. Y Martín Tocalli, el hijo de Hugo, como entrenador de arqueros. Pero su grupo de trabajo es mucho más amplio. Aquí buscaría sumar seis o siete integrantes más.

Ya hay un rastrillaje de analistas de video, porque el respaldo tecnológico tiene mucho protagonismo en el método de trabajo del DT santafecino. Claro que el presupuesto de la AFA y la posibilidad de armar una secretaría técnica son algunos de los tantos puntos por conversar. Como la extensión del contrato, las cláusulas y los plazos de prórroga por productividad.

Sampaoli desea reforzar su cuerpo técnico con un nombre que haya pasado por la selección. Como Pablo Aimar, pero hace poco se sumó al grupo de trabajo de Eduardo Coudet. Una alternativa es Gabriel Milito, de muy cercana relación con Messi. Otras opciones menos probables son Claudio Caniggia y Gabriel Batistuta.

Mercado no faltará en su equipo. Funes Mori puede ser el zaguero que complete la defensa por la izquierda. Le gustan Leandro Paredes y Guido Pizzaro. El Kun Agüero no será imprescindible y Lavezzi partirá muy retrasado en la consideración. Sin el suspendido Messi en la reanudación de las eliminatorias, Sampaoli piensa en el valor colectivo ante la ausencia del crack. Y los jugadores locales aparecen en su órbita. Dependerá de cuánto pueda entrenarse con ellos, claro, pero tiene anotados a Lautaro Acosta, Román Martínez, Ricardo Centurión, Marcos Acuña.

Obsesivo, detallista, curioso e inquieto, busca la cercanía con los futbolistas. No cree en las charlas técnicas convencionales; con algunos habla, a otros les manda imágenes por whatsapp.

Abuelo, fanático de River y del Indio Solari, sabe que no es la resultante de un proyecto de la AFA, sino de una emergencia.

Asume que el público argentino lo tendrá bajo estudio y que para muchos es un desconocido. Se esmerará por atraparlos con algunos mensajes que no esconderán un sesgo populista a través de las conferencias de prensa. Su idea es no conceder notas individuales a los medios. También, imagina que probablemente despierte curiosidad un estilo de vida que no disimulará: si quiere ir a visitar a Pato Fontanet al penal de Ezeiza, lo hará.

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