Mendoza,

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¿Son de aquí Les Luthiers?

Si hace diez Les Luthiers cumplieron 40 años, en el 2017 están cumpliendo 50. Y acaban de ganar el premio Princesa de Asturias. Retomaré palabras que escribí en esta columna y que antes dije en la Recoleta, en una mesa redonda compartida entre otros con Ernesto Schóó y Hugo Paredero.

Violadores condecorados

Yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos estamos rodeados, sembrados de violadores. De pronto podemos codearnos con el “Tigre” Acosta, con Etchecolatz o con el “Ángel” Astiz en un colectivo, en un avión, en un cine, en un café, en la pausa del semáforo, en la mismísima vereda. Así es la cosa. Aquí.

Oíd mortales: ¡40 años!

Memoria. Memoria para semillar un futuro sin una condición humana desnucada. Aquel 30 de abril del año 1977 después de Cristo, era sábado. Ellas sintieron el miedo en sus espaldas, en sus corazones, en sus ovarios. Pero tuvieron el coraje de nacer, y empezaron a vadear el espanto planificado.

122: ¡que vivan las parteras!

Buen día. Así, escrito con dos palabras. Y Buendía. Así, también escrito con una sola palabra. No es para menos: luego de otro embarazo que duró 40 años, las “viejas locas”, las prodigiosas madres hoy abuelas de Plaza de Mayo, han recuperado al Nieto 122. Uno más. Uno menos.

Bombas con madre. Qué lo parió

Reconozcamos: el Imperio Norteamericano –amo de este planeta, por el momento– más allá de sus genocidios preventivos, tiene corazón y síntomas de ternura. Obsérvese: a sus artefactos de exterminio y asesinación suele bautizarlos con nombres entrañables.

Corazón hediondo huye…

“Nunca dejaré de tener fe en la esperanza”. Eso me dijo, ya herido por la vejez, el hachero Valentín Céspedes. Landriscina me lo presentó en el año 1970 después de Cristo; estábamos en el hondo monte chaqueño.

Botellazo de madre

Pronto, busquemos un espejo para mirarnos. Y no le bajemos la mirada al hondo espejo. Reflexionemos sobre Malvinas, asumiendo que hacer memoria es imprescindible: Hagamos conciencia, para que no se vuelva a repetir.

Maestros por petróleo, sí sí

Presiento que ciertos lectores y lectoras, de arranque me van a decir: “A ver si la cortás con Fidel”. Les respondo invitándolos a considerar la más singular hazaña de Fidel. Hazaña que compartió –no os crispéis, por favor– con Hugo Chávez.

Globalización al espiedo

Veranos al espiedo. Veranos que, neoliberalismo mediante, supimos conseguir. Estamos sudando la gota gorda. No sólo el calor, encima la calor. El planeta está recaliente. Y no es para menos. Es para más.

Tejada Gómez, hoy nos diría…

Arriar la esperanza es de flojos, de cobardes. Es darle la razón a los voluntariosos buitres. Estoy pensando en nosotros, los que comemos sin angustias el pan de cada día; en nosotros, los alfabetizados, los que sí tenemos cable, techo y trabajo.

Jefe Indio ¡tener razón!

Nos distraen, ¿o nos hacemos los distraídos? El “nos” incluye al promedio de los ciudadanos bien comidos y bien alfabetizados de esta patria y del mundo entero.