Diario Mendoza

de de

Mendoza

Actualidad Consumo Viernes, 5 de Abril de 2019

El vermut vuelve a ser protagonista en el paladar argentino

Aaromático, dulce, amargo, . Legendario. Diez claves muy exclusivas y originales para disfrutar de la reinvención de un clásico

Viernes, 5 de Abril de 2019
Diario Jornada Diario Mendoza. Buscanos en Facebook, Twitter e Instagram

Un clásico de los domingos a la hora del aperitivo, está de vuelta y promete una alternativa muy atractiva, incluso para los consumidores jóvenes que ven en el vino un producto elitista y complejo, difícil de abordar.  Es una bebida antigua, que en los últimos años ha vuelto a colarse en las cartas de los locales más de moda.

Una bebida clásica, con marcas globales y nacionales muy conocidas, aunque algunas ya olvidadas. Existen miles de recetas alrededor del mundo, pero en general es una bebida elaborada a base de vino, fortificado con alcohol macerado o infusionado con hierbas, especias, raíces, plantas y flores. La clave está en lograr una aromatización original y un sabor único. Los hacedores pueden llegar a emplear hasta 80 ingredientes, incluyendo edulcorantes naturales, y caramelo o colorantes naturales para lograr un aspecto diferente.

No se sabe a ciencia cierta donde nació, pero ya en la antigua Grecia se "combinaban" vinos con hierbas y especias, aunque por aquel entonces la idea era aromatizar los vinos para tapar los defectos propios de la oxidación, o bien para preparar brebajes de uso medicinal. Pero hoy la tecnología utilizada en la industria del vermut es la misma que la del vino, con lo cual los niveles de calidad son muy altos.

En el siglo XVI aparecen referencias que podrían ser los antecedentes más recientes a esta bebida como se la conoce en la actualidad. Cesare De Notevoli, en una de sus obras, habla de una receta de vino con absenta (para fines terapéuticos y curativos), y Giovanantonio Soderini escribe años después que el vermut es de origen alemán y húngaro, porque en los Balncanes se elaboraba una bebida aromatizada llamada Polí.



Pero los primeros vermuts, creados para ser disfrutados antes de las comidas -de ahí el nombre de aperitivos (abren el apetito)- nacieron en el silgo XVIII en Italia y Francia. Mientras los italianos eran negros y algo dulces, los franceses crearon unos blancos y más secos. En 1757 dos hermanos de Turín crean Cinzano, y en 1773 se concibió el Absinthiamtum, en la Toscana, a base de vino y absenta. Y poco a poco se fue conformando la industria del vermut, palabra que deriva del alemán wermut, que significa ajenjo.

Doscientos años después hay marcas que han dado la vuelta al mundo, forjando costumbres en diferentes países que atravesaron generaciones. Pero aquí, la vieja y sana costumbre del aperitivo se perdió cuando la familia dejó de juntarse para almorzar, y los amigos dejaron de reunirse en los bares de barrio. Además, hace tiempo que los más jóvenes están cautivados por la cerveza y el fernet, abrumados un poco por las campañas de comunicación.

Los cuatro "sabores" del vermut

El vermut se elabora a partir de vino, generalmente un vino blanco joven, neutro y de buena calidad. También lleva azúcar y alcohol, pero su peculiaridad reside sobre todo en los botánicos: las hierbas, las especias, las frutas que hacen que no pueda haber dos vermuts iguales.

El toque amargo, fundamental en el vermut, lo aportan el lúpulo, la quina, el ruibarbo o la angélica. El anís estrellado japonés y el díctamo de Creta son las opciones favoritas para aromatizar la bebida. El enebro, la verónica, el camedrio y, cómo no, el ajenjo -wormwood o wermut, como lo llamaba los alemanes, de ahí el nombre de la bebida- sirven para dar aroma y amargor al compuesto.

Finalmente, algunas de las especias más caras del mundo, como la canela, el azafrán o la vainilla suavizan la receta y dan comienzo a la magia.

 Cinco tips  del vermut


El vermut tiene sus reglas. La primera es el vaso, que tiene que ser un medio vaso de tubo o de boca ancha con base estrecha. Eso sí, si cambiamos la barra por la mesa quizás sea más oportuna una copa de mayor tamaño y de cristal fino, para mantener la temperatura.

Y hablando de temperatura. Segundo tip: el vermut agradece el frío. La temperatura ideal varía de los 6-8°C para los vermuts blancos (los "franceses") a los 8-10°C para los rojos (los "italianos"). En el caso de los vermuts que incorporan algún vino generoso, la temperatura puede "subir" hasta los 12-14°C. Si se posee una bomba de vacío para extraer el aire de la botella, es una buena idea utilizarla.

Cuarta recomendación: el vermut es un placer efímero. Si queremos disfrutar al máximo de sus aromas, mejor buscar una botella que acaba de salir al mercado y, una vez abierto, hay que guardarlo en la nevera durante unos pocos días.


¿El complemento perfecto para acompañarlo?




Papas fritas, aceitunas rellenas, mariscos, mejillones, croquetas, fiambres. No hay límites. Se suele servir con un poco de soda, hielo y una rodaja de algún cítrico. Estos son algunos de los consejos para dominar el arte del "vermuteo".



Seguí leyendo en Actualidad