Actualidad Red de trata Jueves, 14 de Marzo de 2019

La historia real de “la Polaca”, la prostituta que encarna la China Suárez en la ficción

La novela "Argentina, tierra de amor y venganza" cuenta la historia de esta prostituta de los años 30 que ayudó a desmantelar una red de trata.

Jueves, 14 de Marzo de 2019
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Jueves, 14 de Marzo de 2019 | La novela "Argentina, tierra de amor y venganza" cuenta la historia de esta prostituta de los años 30 que ayudó a desmantelar una red de trata.

La China Suárez encarna a Raquel, “la polaca”, en Argentina, tierra de amor y venganza (El Trece, lunes a jueves de 22 a 23), pero ella no es un personaje de ficción, es la adaptación de una mujer que realmente existió, que fue prostituta en el Buenos Aires de los años 30 y que pasó a la historia como impulsora de la ley de “cierre de prostíbulos” de 1936 y la lucha contra los proxenetas.

Su nombre real era Ruchla Laja Liberman y había nacido el 10 de julio de 1900 en Berdichev, actual Ucrania. Se fue a Polonia en su adolescencia y a los 24 años llegó a Buenos Aires, como tantas otras judías. Por lo difícil de su nombre, aquí comenzaron a llamarla Raquel.
En la ficción, Raquel llega engañada a Buenos Aires, creyendo que un matrimonio arreglado la espera y que tiene un futuro por delante, pero es alojada en un burdel y obligada a prostituirse en un prostíbulo de la Zwi Migdal, la red de trata (“de blancas” se decía entonces, por el color de piel de las europeas) que funcionaba como una mutual de socorros mutuos en avenida Córdoba 3280.


José Luis Scarsi, el investigador de la Biblioteca Nacional, contó la historia de la Polaca a Clarín: su papel en la creación de la ley “cierre de prostíbulos” no fue justamente por una intención de ir contra la trata, porque Raquel incluso intentó convertirse en madama.
“Desde los histórico tengo mis objeciones. Pero desde la ficción, ninguna. Es ‘basado en hechos reales’. No me parece mal que los autores (de la novela) se queden con lo versión romántica de la vida de Raquel. Que no es inventada, es la que ella declaró ante la Justicia, quizás para proteger a sus hijos. Me parecería mal si se la menospreciara. Porque a fin de cuentas, si bien ella no vivió el calvario de llegar engañada y quedar atrapada en un prostíbulo, su historia representa la de otras chicas que sí fueron traídas de esa manera y esclavizadas sexualmente“, dice Scarsi.
Para él, la Polaca, y muchas otras en sus mismas condiciones, no ignoraban el destino que les esperaba en Argentina. “En sus países pagar por sexo costaba lo mismo que medio kilo de papas. En cambio, desde acá, podían enviar dinero y joyas a sus familias. Pero Raquel no era prostituta en Europa, eso se quiso decir de ella”.


Las denuncias y declaraciones de Raquel se publicaban en el diario judicial La Gaceta del Foro y así su historia venció al paso del tiempo. “Raquel declaró que vino engañada y que fue obligada a prostituirse. Mintió. Sí había proxenetas que viajaban de Argentina a Europa buscando chicas, -afirma- también había ‘agentes’ allá que las reclutaban. Pero ella llegó en 1924 con sus dos hijos para encontrarse con su esposo, Yaacob Ferber, que había inmigrado un año antes“, explica el investigador.
La cuñada de la Polaca, Elke, hermana de Yaacob, era la madama de un burdel en Tapalqué, a unos 230 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Yaacov vivía con ella. “No se sabe si Raquel sabía de esto antes de llegar al país o si creía que iba a trabajar ayudando a su marido, que era sastre (aunque nunca consiguió trabajo y vivía de su hermana). No hay referencia al prostíbulo de Tapalqué en las cartas. Myrtha Schalom (la escritora que obtuvo las cartas de parte de los nietos de Liberman) no obtiene esta información tampoco de sus charlas con la familia”, dice Scarsi.
Pero el esposo de la Polaca muere poco después de su llegada, y el marido de Elke se enferma gravemente. “Entonces, la cuñada de Raquel contacta a la Sociedad de Socorros Mutuos Varsovia (que en 1929, por una queja del ministro de Polonia Ladislao Mazurckicz, pasó a llamarse Zwi Migdal, o “gran fuerza” en idish) para sepultar a su hermano en el cementerio de Avellaneda y conseguir atención médica y medicamentos para su esposo en Buenos Aires”, y así es como la Polaca se vincula por primera vez con esta “mutual”.
Elke pasó a ser una prostituta más en un burdel de la calle Sarandí y Raquel en otra sede de esta red en Once. “A diferencia de otras chicas que recibían casi nada, o sólo para comer y asegurarse un lugar donde dormir, ella se quedaría con el 50% del dinero. Ese habría sido su arreglo“, cuenta Scarsi.
El testimonio de esta mujer sería clave a la hora de hacer caer esta red de explotación sexual. “La red se cae por la exposición mediática en medio del creciente antisemitismo de la Década Infame que velaba por mostrar a los judíos como los encargados de la prostitución en el país, cuando sólo representaban una parte menor frente a los franceses. Fue por lo que hoy diríamos ‘condena pública’, no por la actuación judicial”, explica el experto.
De los 400 implicados en el negocio, la mayoría escapó gracias a complicidad de policías corruptos, 108 fueron procesados y sólo dos condenados, uno de ellos porque estafó a Raquel con 60 mil pesos.
Sin llegar a ver el ocaso de la “mutual”, Raquel muere en 1935 de cáncer de garganta, sin dimensionar su impacto en la historia. En 2015, para los 80 años de su muerte, una placa fue colocada en su honor en el cementerio de Avellaneda. “Tu denuncia a la Justicia derrotó a la Zwi Migdal. Tu lucha continúa“, dice.

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